El motor de riesgo conductual no reemplaza el criterio de quien opera. Se integra al flujo de trabajo como una capa que observa, estima y, cuando corresponde, retiene una orden el tiempo suficiente para que la decisión vuelva a pasar por la cabeza y no solo por el impulso.
El detalle de cada capa y sus límites está desarrollado en la descripción de la oferta y en el formulario de contacto para evaluar una integración.
Cronología del método
El motor no se activa de un día para otro. Antes de intervenir sobre una orden, pasa por un periodo de observación en el que aprende el ritmo del operador, su línea base de parpadeo, su latencia de respuesta y la forma en que su postura se degrada con las horas. Esa secuencia tiene etapas concretas, cada una con entregables revisables y un criterio claro para avanzar o detenerse.