Historia del proyecto
La analítica psicofisiológica solo tiene sentido si cada decisión puede explicarse después. Por eso el marco de estándares de NeuroTrader no empieza por el algoritmo, sino por las condiciones que lo hacen admisible en una mesa de trading real: consentimiento verificable, trazabilidad de cada umbral y separación clara entre la señal biométrica y la orden que finalmente se ejecuta o se detiene.
Si quieres ver cómo se aplican estos criterios en una integración concreta, revisa los enfoques de implementación o escríbenos desde contacto para evaluar tu flujo operativo.
La analítica psicofisiológica no se construye solo con sensores y modelos. Antes de capturar una sola señal biométrica, NeuroTrader fija por escrito qué se mide, con qué finalidad, durante cuánto tiempo se conserva y quién puede revisar la lógica que decide bloquear una orden. Esta cronología recoge los hitos que dieron forma a ese marco: desde la primera política de consentimiento hasta los protocolos de auditoría que hoy permiten reconstruir cualquier intervención del motor de riesgo conductual.
El primer documento operativo del proyecto no fue un modelo predictivo, sino una plantilla de consentimiento informado. Cada operador autoriza de forma separada la lectura de microgestos, patrones de atención y tiempos de reacción, y puede revocar ese permiso sin que ello afecte a su acceso a la plataforma. La distinción entre señal biométrica y decisión operativa se definió aquí: los datos fisiológicos nunca viajan junto a la orden que se ejecuta.
Se incorporó un catálogo interno donde consta qué señal se captura, con qué umbral se interpreta y para qué se usa. El objetivo era sencillo: que un responsable de cumplimiento pudiera leer el catálogo sin formación técnica previa y entender por qué el sistema reacciona ante un patrón concreto. Desde entonces, ningún indicador entra en producción sin ficha documentada, versión y fecha de alta.
La política de retención se ajustó para conservar únicamente lo necesario durante el tiempo necesario. Las señales en bruto se procesan en el momento y se descartan; lo que permanece es el evento agregado y su contexto de decisión. Este cambio redujo la superficie de exposición sin perder capacidad de reconstruir por qué se bloqueó una orden en una sesión determinada.
Los responsables normativos pueden consultar y ajustar los umbrales configurados, así como revisar la lógica de bloqueo aplicada en cada caso. El sistema no emite asesoramiento financiero ni promete resultados: señala deterioro cognitivo y detiene órdenes de riesgo inadecuadas. Esa frontera quedó escrita para evitar cualquier interpretación que convierta la herramienta en un sustituto del juicio del operador.
Hoy el marco se entrega como un conjunto de documentos accesibles: política de privacidad desde el diseño, registro de eventos, criterios de intervención y procedimiento de reclamación. Cualquier operador o auditor puede solicitar la trazabilidad de una decisión algorítmica concreta y recibir la explicación correspondiente. La privacidad no se añade al final del proceso; se diseña desde el primer paso.
Cada etapa se revisa de forma periódica. Si un criterio deja de ser defendible ante una auditoría o ante el propio operador, se corrige antes de ampliar su alcance.
Si algo no cuadra durante una sesión —una alerta que no llega, un umbral que bloquea más de lo esperado, dudas sobre qué señal se está registrando— conviene saber a quién escribir y en cuánto tiempo habrá respuesta. Estos son los canales activos y el compromiso de atención para cada tipo de consulta.
El soporte no emite recomendaciones de inversión ni valora decisiones de mercado. Su función se limita a la plataforma: señales capturadas, umbrales, trazabilidad y funcionamiento del bloqueo preventivo. Para el detalle de preguntas recurrentes, consulta la sección de preguntas frecuentes antes de abrir una incidencia.